En el marco de la estrategia de Hábitat y Ambiente del Plan estratégico para mejorar la calidad de vida de la Comuna 6 que acompaña la Fundacion Social en Cartagena, se inauguró el pasado sábado 27 de enero el Eco-Parque Luz y Felicidad.

El Eco Parque es un espacio diseñado y construido con la participación de vecinos y organizaciones comunitarias del Barrio El Pozón, con el acompañamiento de Fundación Social Regional Cartagena y el apoyo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano seccional Caribe, Essentia, la Alcaldía de Cartagena, Corvivienda y Promoambiental.

El que antes era un espacio de enfrentamiento entre pandillas y servía de basurero generando molestias y enfermedades en la comunidad ahora es para el uso y disfrute de niños, adultos y personas mayores, contribuyendo en la transformación del comportamiento y a la promoción de relaciones de convivencia.

El Ecoparque recién inaugurado

El Ecoparque recién inaugurado

Antes

Antes

Este proyecto se enmarca en el concepto de acupuntura urbana que considera a la ciudad como un organismo vivo[1], donde las intervenciones se focalizan en impactar puntos estratégicos (neurálgicos) que mejoren las condiciones físicas y sociales de un territorio y desencadenen otros procesos de mejoramiento paisajístico desde la iniciativa comunal. Esta metodología de intervención exige una lectura innovadora de los territorios y promueve usos no convencionales de los remanentes urbanos[2] por parte de las comunidades que los habitan.

Durante el lanzamiento se realizó un conversatorio entre la Directora Regional de la Fundación Social, Maristella Madero Jirado, y representantes de las entidades aliadas, así como con representantes de la comunidad. En el acto inaugural se hizo la lectura de los acuerdos comunitarios para la sostenibilidad del parque, representaciones culturales y una jornada de cine bajo las estrellas.

La invitación es para que todos los habitantes de Cartagena sientan el Eco Parque como propio.


[1] La concepción de ciudad como organismo vivo fue desarrollada por el arquitecto y teólogo social finlandés Marco Casagrande.
[2] Se consideran como remanentes urbanos los espacios residuales de la ciudad que surgen de la construcción de la infraestructura vial (espacio entre cruces, debajo de puentes, glorietas).