En un reto colectivo se ha convertido para productores de cacao y jóvenes de los grados 10 y 11 de la Institución Educativa San Bernardo, la selección de una variedad propia de la zona con atributos especiales en sabor, textura, olor y color que a su vez cuente con características genéticas altamente productivas. 40 estudiantes y 40 cacaocultores le apuestan a la genética y tecnificación del cacao criollo en San Bernardo.

El cultivo de cacao: una apuesta de dos generaciones.El encuentro intergeneracional entre los integrantes de la Asociación Héroes de Cultivo y los estudiantes se orienta a trabajar en equipo y administrar un lote de cacao de media hectárea, con los mejores árboles de la zona. Esta relación entre el productor y el joven se enmarca en valores como el respeto, honestidad, tolerancia y humildad, que permite una experiencia de aprendizaje compartido.

Esta estrategia tiene dos propósitos, en primer lugar, busca disminuir la migración de jóvenes del campo a la ciudad, despertando interés por sus fincas y mostrándoles oportunidades en el sector rural; en segunda instancia, la propuesta se orienta a fortalecer las capacidades de lecto-escritura de los productores del territorio para mejorar los procesos agrícolas en sus predios. En este sentido, los técnicos de instituciones aliadas como el Sena y Fedecacao guían las formaciones y los ejercicios prácticos sobre los métodos para la fertilización, injertación, podas y siembra de árboles de sombrío que generen mayores beneficios económicos y sociales a los participantes.

En esta prueba piloto, las prácticas se efectúan en los predios de cada cacaocultor, bastan dos visitas mensuales para que padrinos (productores) y ahijados del cultivo (estudiantes), realicen seguimiento a la productividad, prácticas culturales y enfermedades del lote experimental.

El cultivo de cacao: una apuesta de dos generaciones.

Es de resaltar que la experiencia de unir dos generaciones hacia un objetivo común, ha logrado articular otras actividades que no se desarrollaban en el territorio; por ejemplo, convertir a los agricultores en clientes del vivero de la institución educativa, a través de la comercialización de semillas y plántulas de cacao. Una acción que no sólo garantiza la calidad al campesino, sino que a su vez, genera ingresos a los estudiantes para sus prácticas y demás necesidades en el marco de su formación.

Hoy todos los actores de la cadena del cacao en San Bernardo trabajan por incrementar la productividad de un cultivo que derive en productos de calidad, mayores ingresos para sus participantes y un posicionamiento genético a nivel nacional.