Desde la creación de sus barrios, los habitantes de Jardín Santander, Jardín Diamante y Tulio Varón de la Comuna 8 de Ibagué han vivido siempre con la quebrada Hato de la Virgen. Esta quebrada es una microcuenca urbana que no sólo moldea la geografía del espacio, si no que estimula las prácticas socioeconómicas y culturales que caracterizan a la población del sector.

 

Con el paso del tiempo, los habitantes han legitimado a través de su actuación y de sus narraciones sobre el territorio, que ‘La Chuquia’, como también se conoce, es un sector desagradable y marginado de Ibagué, gracias a los altos niveles de contaminación en el agua y en la ronda hídrica de la quebrada que han influido en la construcción de la identidad colectiva de la comunidad.

 

Aunque la mayoría de la población tiene una percepción negativa acerca de la quebrada Hato de la Virgen y manifiesta no estar comprometida con el cuidado de la microcuenca, los espacios de participación y convivencia que existen en el sector han permitido que algunos habitantes replanteen su relación con la quebrada y promuevan acciones orientadas hacia su revitalización. En este camino, el Sector ha recibido con gusto a diferentes actores públicos y privados y organizaciones sociales interesadas en la recuperación de la quebrada, con quienes se han implementado jornadas de recolección de residuos sólidos y siembra de material vegetal sobre la ronda hídrica, que han aportado significativamente al proceso de sensibilización sobre el cuidado del ambiente.     

 

 

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En esta ocasión, el proyecto ‘Ecovivamos Hato’ que prioriza la recuperación del tramo de la quebrada desde la calle 95 hasta la calle 100 ha logrado sumar a la Asociación Nacional de Industriales de Colombia –ANDI como uno de sus actores aliados. Los representantes de la ANDI en Ibagué se han acercado a las realidades de la población a través de recorridos por el territorio, han explorado posibilidades de intervención física en torno a la protección de la quebrada y han generado acuerdos interinstitucionales para el trabajo colectivo.  

 

La convergencia de voluntades en el marco del proyecto ‘Ecovivamos Hato’ dinamiza un momento muy importante en la historia del territorio, porque posibilita el diálogo entre los los profesionales de las entidades públicas y de empresas comprometidas con el proyecto y los saberes que poseen los habitantes del Sector, y también porque disminuye la desesperanza que comparte la población con respecto al mejoramiento de su calidad de vida.

 

En Jardín Santander, Jardín Diamante y Tulio Varón, la comunidad ha aceptado la invitación de las entidades a sumarse al cambio y hoy existen pensamientos y sensaciones diferentes, alrededor de los espacios públicos y de la quebrada Hato de la Virgen. Esto ratifica que sembrar valores para la convivencia y cuidar el medio ambiente se convierten en un buen  norte para una intervención que articula los esfuerzos de organizaciones como la ANDI y la Universidad de Ibagué, actores comprometidos con el desarrollo comunitario.