En el extremo oriental de la Comuna 8 de Ibagué se ubica uno de los barrios con mayor contraste entre las experiencias de vida de sus habitantes, mujeres y hombres con historias de desplazamiento forzado, militancia en grupos armados ilegales de extrema izquierda o extrema derecha, pobreza y exclusión social, entre otras.

 

Desde su creación (año 2011), Nueva Castilla ha crecido como un ‘salpicón’: la cultura del ahorro permitió que algunas familias cumplieran su sueño de tener casa propia en este proyecto de vivienda de interés social, los desastres naturales convirtieron a algunas víctimas en beneficiarios del proyecto, el Estado decidió ofrecerle una segunda oportunidad a víctimas y victimarios del conflicto armado interno colombiano asignándoles un nuevo hogar en el barrio, y la búsqueda de una mejor calidad de vida ocasionó que un significativo número de familias ibaguereñas se apropiara de viviendas que legalmente nunca serían suyas. Así, la esperanza, la persistencia y los actos de lucha que permitieron su llegada al barrio caracterizan la mayoría de las anécdotas de vida de la población.   

 

 

 

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La realidad social del barrio Nueva Castilla se ha construido a partir de la diferencia y se ha caracterizado por la existencia de múltiples conflictos entre los individuos y grupos que habitan el territorio, sin embargo, hoy en día el miedo a perder a alguno de sus seres queridos ha transitado hacia el propósito colectivo de proteger la vida. En el barrio Nueva Castilla, las organizaciones sociales y la comunidad trabajan articuladamente por el bienestar de todos a través de la Agenda cultural, deportiva y formativa y, en ese sentido, generan espacios que permiten compartir la vida más allá de las barreras que imponen las puertas cerradas de las viviendas y las divisiones políticas que fragmentan al barrio en 4 sectores.

 

Precisamente, ese es el resultado del II Encuentro de Integración Familiar ‘Nueva Castilla trabaja por tu vida y mi vida’ realizado el pasado domingo 27 de agosto, un evento que convocó aproximadamente a 200 niños y niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores, hijos, papás, mamás, tíos, primos, abuelos y suegros, amigos y vecinos que compartieron el mismo cielo y elevaron sus cometas.

 

En este encuentro, los papás más hábiles le enseñaron a sus hijos las mejores estrategias para elevar cometas, los jóvenes ayudaron a los más pequeños a arreglar sus cometas estropeadas por el viento, las mamás y abuelas protegieron a sus familias de los rayos del sol, los vecinos del sector facilitaron jarras y vasos para compartir con todos los participantes una refrescante limonada comunitaria, y los líderes del territorio evidenciaron una vez más que pese a sus diferencias de género, estrato socioeconómico, orientaciones políticas y edad, es posible y divertido trabajar juntos.

  

Para finalizar, es importante decir que la Agenda cultural, deportiva y formativa que articula a las organizaciones sociales y líderes de Nueva Castilla muestra cada vez menores resultados en la recuperación de los espacios públicos que hoy son percibidos de forma positiva, protegidos y transitados por todos, mejoran la convivencia familiar y comunitaria entre los habitantes del territorio.     

 

 

 

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